





Mr.Rockerful
Imagina que tomas un batido a base de esquizofrenia, trastorno de la personalidad, bipolaridad y unas gotitas de paranoia. Pues este tipo se cayó de pequeño a un caldero lleno de este brebaje y ahora necesita subirse a un escenario para dar rienda suelta a esa pelea entre perros y gatos que se ha formado en su cerebro.
Pura adrenalina desde el primer acorde.
Voz y guitarra

El Mariano
Estás durmiendo...soñando profundamente mientras las olas de un pacífico mar te mecen sobre tu colchoneta. De repente, la corriente se empieza a acelerar...te diriges sin retorno hacia esa catarata y, justo antes de estrellarte contra las rocas, sientes esa sacudida en todo tu cuerpo que te hace dar un salto en la cama. Con cada golpe de bombo, cada redoble de caja y cada platillazo sentirás que despiertas una vez y otra...y otra...y otra...
Funciona sin pilas.
Batería

Aitor
¡Suena la campana y comienza el combate! El campeón del mundo de los pesos pesados se dirige hacia ti con la mirada fija y los puños en alto. No puedes seguir con la mirada su juego de pies y solo rezas para que no te vea si no te mueves. De repente su puño de acero se hunde contra tu pecho, haciendo vibrar hasta el último átomo de tu cuerpo...
Escuchar este bajo tiene ese mismo efecto, pero no deja moratones.
Bajo y coros

Pedro T. Nieto
¡Cállate niñ@, que están hablando los mayores!
Recuerda por un momento a aquel profesor de tu infancia. Ese que te daba buenos consejos y te animaba cuando sacabas malas notas. Aquél que con sólo abrir la boca, hacía que la sabiduría inundara las aulas y cuyas palabras resuenan hasta el día de hoy en tu cabeza. Bien, ¿lo tienes? ¿si?... pues olvídate de eso porque al Profe T. Nieto le gusta repartir capones a diestro y siniestro en forma de acordes.
¿Has aprendido la lección o quieres que te la repita?
Guitarra

Txamu Menchén
¿Alguna vez te has frotado tan fuerte los ojos que has empezado a ver unos destellos brillantes? Pues no son nada comparados con el brillo de un saxofón que hace las delicias de los más exigentes, tanto para los que se deleitan con un buen vino, como para los que tosen después de un buen tequila. Y todo ello sin necesidad de frotarte los ojos.
Y tú... ¿eres un adicto al saxo?
Saxofón